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Diseño de aplicaciones web

Actualmente, el uso de la tecnología web es predominante en el desarrollo de aplicaciones informáticas. En la Administración no somos ajenos a esa tendencia y la mayoría de aplicaciones que desarrollamos, ya sean sedes electrónicas o aplicaciones de uso exclusivamente interno, son aplicaciones web.

Una parte fundamental en el desarrollo de una aplicación web es el diseño de su interfaz de usuario, es decir, aquella parte de la aplicación que interactúa con el usuario directamente. No importa lo buena que sea la arquitectura de una aplicación o lo bien que esté programada si su interfaz de usuario no es usable y no responde a lo que el usuario demanda de ella.

Mientras que en el sector privado se cuida mucho el diseño de la interfaz de usuario de las aplicaciones web, en el sector público la tendencia no es tan clara. En el caso de las sedes electrónicas, se ha hecho un mayor esfuerzo en el desarrollo de interfaces agradables y, en aún pocos casos, adaptables al dispositivo desde el que se visualizan pero, ¿es esto usabilidad?

Hay mucha confusión con respecto a lo que significa usable. Mucha gente lo asocia a nuevas tecnologías como CSS3, HTML5 o jQuery ya que estas tecnologías son las que permiten implementar controles avanzados de visualización, como menús que se despliegan y repliegan, ventanas modales incrustadas en la ventana principal, etc.  Con el auge de los smartphones y de las tablets, actualmente decir usable también es decir responsive y adaptative, dos términos que tienen que ver con poder visualizar una interfaz de usuario desde diferentes dispositivos. Esta adaptación del contenido de una página al dispositivo desde el que se visualiza se consigue aplicando media-queries, tanto Javascript como CSS.

Sin embargo, más allá de aspectos puramente tecnológicos, la usabilidad de una aplicación es el grado de efectividad en la utilización que hace un usuario de una aplicación. La usabilidad está fuertemente condicionada por el diseño previo que se haga de la interfaz. Este diseño debe tener en cuenta no sólo la adaptación del contenido al dispositivo o la utilización de unas tecnologías u otras sino, por encima de todo, cómo representar la información de la forma que sea más intuitiva y productiva para el usuario. Esto, que parece trivial, no es una tarea nada sencilla. Tampoco es una tarea que pueda ser llevada a cabo por cualquier tipo de perfil, sino que requiere de gente especializada en el diseño de interfaces y en lo que ahora se denomina la “experiencia de usuario“.

Aunque parece que la tendencia está cambiando, es muy común ver equipos de desarrollo web en los que no existe ningún especialista en el diseño y la maquetación de los contenidos, sino que son los propios programadores los que implementan la interfaz. Aunque puede haber excepciones, los programadores no tienen el perfil adecuado para hacer este trabajo por lo que las interfaces que se desarrollan no son todo lo usables que deberían ser. ¿Por qué entonces se produce esta situación?

La respuesta en mi opinión tiene que ver con la errónea concepción que se tiene de la calidad del software en España, entendida siempre como un lujo. Seguro que habéis oído frases como “si haces tantas pruebas es que te sobra mucho tiempo” o “aquí no vendemos nada, ¿por qué deberíamos invertir en una buena interfaz?”. La respuesta es sencilla, por ahorrar dinero. En una empresa esto es muy importante. En la Administración es más importante aún. Un sistema de integración continua, una buena batería de pruebas unitarias, una planificación o un buen código ahorra tiempo y dinero en el mantenimiento de la aplicación e incluso evitando errores en el mantenimiento de ciertos datos, por ejemplo, tributarios. De la misma forma, una buena interfaz de usuario en una aplicación de uso interno hace que nuestros usuarios trabajen mejor, más rápido, más eficientemente y sin errores. En una sede electrónica, nos acerca al ciudadano más y mejor.

Una buena configuración del desarrollo corporativo de una organización es la existencia de un departamento común de diseño. Este departamento deberá estar a la última en aspectos de usabilidad y deberá implantar las mismas líneas de diseño en todas las aplicaciones corporativas, de forma que el usuario de las aplicaciones tenga una misma experiencia de usuario en todas ellas. Una forma sencilla de hacer esto es utilizar plantillas de diseño. Estas plantillas son diseñadas por expertos y son fácilmente adaptables a las aplicaciones. Además, hacen uso de las últimas tecnologías en materia de interfaces de usuario (jQuery, CSS3, HTML5, Enquire.js) y se actualizan cada poco tiempo. En una entrada posterior os comentaré como hemos implantado nosotros una plantilla basada en Bootstrap.